El 25 de junio no es una fecha cualquiera para el pueblo albo. Un día como hoy, pero del año 2000, General Paz Juniors escribió la página más dorada de su historia al sellar su ascenso a la Primera B Nacional, la segunda categoría del fútbol argentino.

Aquella tarde en Pergamino tuvo todos los condimentos de una verdadera batalla épica. “El Poeta” igualó 2 a 2 ante Douglas Haig gracias a un doblete formidable del inolvidable Albeiro “Palomo” Usuriaga, bajo la conducción de Agustín Comelles.

Sin embargo, el grito de campeón necesitó una dosis de sufrimiento: a solo cinco minutos del final, el arquero Amaya se vistió de héroe al atajar un penal clave, desatando la locura de los hinchas cordobeses que viajaron con la ilusión a cuestas.

Aquel equipo había construido una campaña memorable a lo largo de toda la temporada del Torneo Argentino A. Con personalidad, buen fútbol y una identidad que representó fielmente la historia del club, Juniors fue superando obstáculos hasta llegar a la gran definición. El ascenso no fue producto de una casualidad, sino la consecuencia de un proyecto deportivo sólido y de un grupo de jugadores que entendió la magnitud del desafío.

La consagración en Pergamino significó mucho más que un simple resultado deportivo. Fue la posibilidad de que General Paz Juniors se codeara con instituciones históricas del fútbol argentino y llevara los colores albos a escenarios de primer nivel en todo el país. Para una institución con una rica tradición dentro del fútbol cordobés, aquel logro representó la concreción de un sueño que generaciones enteras habían perseguido.

Las imágenes de los festejos todavía permanecen vivas en la memoria de los hinchas. Los abrazos interminables, las lágrimas de emoción, las banderas flameando y el regreso triunfal a Córdoba forman parte de un recuerdo imborrable para todos aquellos que tuvieron el privilegio de vivir esa jornada histórica.

Hoy, a 26 años de aquella hazaña, el ascenso del 2000 continúa siendo un símbolo de orgullo para toda la familia alba. Una historia que se transmite de generación en generación y que recuerda que, con trabajo, esfuerzo y convicción, los sueños más grandes pueden hacerse realidad.

Porque aquel 25 de junio del 2000, General Paz Juniors no solo consiguió un ascenso. Aquella tarde, el Poeta tocó el cielo con las manos y escribió para siempre una de las páginas más gloriosas del deporte cordobés.