Hace no tantos años, cuando la Selección Argentina atravesaba uno de sus momentos más cuestionados, el escenario era muy distinto.

Venía del fracaso del Mundial de Rusia 2018 y de una Copa América de Brasil 2019 que tampoco había dejado buenas sensaciones. En Buenos Aires, el vínculo con la Selección estaba golpeado. Hubo partidos en los que ni siquiera se llenó el estadio.

Y qué pasó entonces? La Selección miró hacia el interior.Córdoba, Mendoza, San Luis y otras provincias tuvieron la posibilidad de recibir al equipo. Y no importaba demasiado el contexto: la gente estaba ahí. Se llenaban las tribunas, se cantaba el himno, se alentaba y, sobre todo, se acompañaba a una Selección que necesitaba recuperar ese vínculo con su gente.

Pero Córdoba también tiene antecedentes que parecen haberse olvidado.En enero de 2022, la Selección recibió a Colombia en el Mario Alberto Kempes y ganó 1-0. Argentina ya tenía asegurada su clasificación al Mundial de Qatar y, en ese contexto, Lionel Messi no fue convocado para ese encuentro.Para muchos cordobeses fue otra oportunidad perdida.

Hubo quienes habían comprado su entrada con la ilusión de ver al 10 en cancha y terminaron sin poder cumplir ese sueño. La Selección estuvo en Córdoba, sí. Pero Messi, una vez más, no.

Y ahora vuelve a aparecer la misma pregunta: ¿por qué?¿Por qué la despedida de la Selección tiene que ser necesariamente en el Monumental? ¿Por qué no se pudo pensar en una despedida realmente federal? Si había tres partidos, ¿por qué no uno en Córdoba y otro en Buenos Aires? ¿Por qué no darle al interior la posibilidad de despedir a sus jugadores?

Porque hay algo que parece que todavía cuesta entender: la Selección Argentina no es solamente Buenos Aires.

Más de la mitad de los integrantes de este plantel tienen raíces en el interior del país. Y si hablamos de símbolos, el mejor jugador de la historia nació en Rosario. Uno de los nombres que aparece como futuro capitán es cordobés.

El fútbol argentino no termina en la General Paz.

Y Córdoba, particularmente, demostró más de una vez que está a la altura de recibir a la Selección. Tiene estadio, tiene público y, fundamentalmente, tiene pasión.

Y hay un dato que, a esta altura, resulta imposible ignorar.Hoy, viernes 25 de septiembre, a apenas un par de días del partido frente a Bolivia en el Mario Alberto Kempes, todavía quedan entradas disponibles.

Mientras tanto, en Buenos Aires, las localidades para el partido despedida de Lionel Messi ya están completamente agotadas.

¿No dice algo eso?

Quizás dice que no alcanza con llevar a la Selección al interior. También hay que preguntarse qué Selección se lleva, contra quién juega y en qué contexto.

Porque Córdoba merece ver a Messi. Merece ver a sus figuras. Merece despedir a la Selección completa.No se trata de menospreciar a Bolivia. Todos los rivales merecen respeto. Pero Córdoba merece también partidos de otra dimensión. España, Alemania, Francia, Brasil, Inglaterra. Esos partidos que se esperan durante años, que movilizan a una provincia entera y que quedan en la memoria.

Entonces, la pregunta vuelve a ser la misma: ¿qué está esperando AFA?

¿Que algún día a la Selección le vuelva a ir mal para recién ahí acordarse del interior?

¿Que haya que volver a buscar ese apoyo que Córdoba, Mendoza, San Luis y tantas otras provincias ya demostraron que están dispuestas a dar?

Porque cuando la Selección necesitó al interior, el interior estuvo.

Porque cuando la Selección necesitó al interior, el interior estuvo.Ahora que la Selección está en la cima, parece que el interior vuelve a quedar en segundo plano.Si hablamos de una Selección federal, que sea federal de verdad.No solamente cuando hace falta.

Porque cuando la Selección necesitó al interior, el interior estuvo.Estuvo cuando había que bancar. Estuvo cuando las cosas no salían. Estuvo cuando las críticas eran constantes y cuando ponerse la camiseta de la Selección no era tan sencillo como hoy.

Córdoba abrió las puertas. Llenó estadios. Cantó el himno. Aplaudió. Alentó. Esperó a Messi y a cada uno de los campeones que hoy todos quieren ver.

Y ahora, cuando la Selección está en la cima, cuando tiene al mejor jugador de la historia y cuando millones de argentinos quieren despedir a esta generación, parece que para algunos ser federal vuelve a ser solamente una frase linda para decir en una conferencia de prensa.No alcanza con traer un partido.

No alcanza con poner a la Selección en un estadio del interior y decir “miren, también jugamos acá”.Federalizar no es repartir partidos. Es repartir momentos.

Es permitir que un chico de Córdoba pueda ver a Messi antes de que se vaya. Es que una familia que durante años soñó con ver a la Selección pueda hacerlo con sus máximas figuras.

Es que el interior también tenga derecho a vivir esos partidos que después quedan para siempre en la memoria.Porque quizás dentro de unos años ya no haya otra oportunidad.Messi no va a jugar para siempre. Esta generación tampoco.Y Córdoba no quiere una Selección de segunda mano.

No quiere las sobras del calendario. No quiere un partido solamente porque queda un hueco.Córdoba quiere a la Selección. A toda la Selección.La misma que cuando estuvo en problemas encontró en el interior un lugar donde sentirse querida.

Por eso, si realmente quieren hablar de una Selección federal, que lo demuestren cuando más importa.Porque cuando las cosas iban mal, Córdoba estuvo.Ahora que todo va bien, Córdoba también quiere estar.

Federal, las pelotas.